jueves, 24 de julio de 2014

Evocación de Honorio Delgado








Buscando en internet textos relacionados con Honorio Delgado, insigne psiquiatra peruano y figura tutelar nuestra, hemos venido a encontrar esta cálida evocación de su persona, salida de la pluma de un médico que lo conoció en los últimos años de su vida:   Roberto Criado Alzamora. 

Es imprescindible conocer, más allá de la obra delgadeana dirigida a la publicación y la perdurabilidad, también los retratos coloquiales que pintan a Don Honorio como el ser humano que fue en su más plena imagen, cercana y cotidiana y donde adquiría toda su dimensión de maestro vital. Huérfana es hoy la psiquiatría peruana de una figura así egregia y por ello es más premiosa la necesidad de evocar a Honorio Delgado en aquella magna dimensión.

En estos tiempos de escepticismo y pragmatismo vitando, cuando la estimativa de los médicos y los psiquiatras aparece trastocada, y se migra de los centros formativos en pos de los cotos privados y exclusivos, cuando las preguntas acerca de los honorarios y remuneraciones son más frecuentes que las interrogantes sobre qué libro se lee o qué artículo se escribe, y se jacta de lo contante y sonante en desmedro de lo intangible e inasible, vale recordar una vez y otra  estos párrafos de Don Honorio cuando nos habla de algo que hoy escasea mucho ante nuestra indiferencia también profusa: "...la verdadera substancia de la cultura, sin la cual el señorío de la realidad apenas se elevaría por encima de la industria instintiva, es el servicio de ideales. Esto significa una amplia concepción del mundo y una tabla de valores que el hombre abraza con fe y cuyos bienes inmateriales persigue con amor. Condición de semejante entrega y de la cultura como un todo es el vigor de lo intemporal en el alma, en cuya virtud los acontecimientos no se desvanecen con el fluir del tiempo, sino que, en cuanto constituyen actos del ser espiritual frente a lo absoluto, salvan al hombre de la mengua anexa a lo transeúnte, a lo finito y relativo, elevándolo hacia Dios."


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ENLACE:

- Criado-Alzamora R. Evocación de Honorio Delgado. Psicología. 1993. Vol. XI. No. 2. pp. 195-200. (PDF)


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martes, 22 de julio de 2014

La voz de Dios






Deambulando por la calle dimos con este llamativo letrero.

Es frecuente que asumamos que "escuchar la voz de Dios" es signo de patología psiquiátrica incuestionable. Pero es realmente mediante la búsqueda de unidad clínica (es decir, si hay otros síntomas evidentes de psicosis) que podemos llegar a colegir tal diagnóstico.

No advertimos que el conjunto de pacientes que llegan al psiquiatra distan mucho del grupo de aquellos que reciben atención con su médico de cabecera (atención primaria) y mucho más aún de aquellas personas que no buscan nunca atención clínica. 

De hecho, aunque en nuestro medio son casi desconocidos, en varias latitudes, hay asociaciones y colectivos de personas que experimentan fenómenos alucinatorios y se congregan para compartir sus vivencias más allá de los estándares usuales de los criterios psiquiátricos medicalizados (una de las asociaciones de diseminación internacional en este tenor y de las más acreditadas es Hearing Voices Movement).

El bagaje y acervo cultural de las "voces" se pierde con la medicalización de las alucinaciones en el siglo XVIII (léase la Historia de los Síntomas de los Trastornos Mentales, de Berríos). de hecho, según el mismo autor, la idea de que las alucinaciones representan un síntoma común a varias enfermedades es una invención del siglo XIX.  

Y así, en la actualidad, equivocadamente se asume correcta la ecuación: alucinaciones = enfermedad mental grave; alucinaciones = psicosis. Ignoramos lo que un texto elemental de psicopatología advierte:  “Existe una idea equivocada y generalizada de que  “oír voces” supone necesariamente tener alucinaciones auditivas y que esto, a su vez, supone, una enfermedad mental grave como esquizofrenia.Esta noción es simplista: las personas sanas y aquellas sin psicosis describen y no infrecuentemente el “oír voces.””

Por no decir nada de las delusiones místicas. Ubíquese alguna clasificación de delusiones extravagantes y no extravagantes y véase si en ella se mencionan a las delusiones místicas. Usualmente no. Solo se colige que son patológicas en función de la unidad clínica: es decir, del resto de los síntomas. (A veces, en broma decimos al respecto a los estudiantes, que la segunda venida de Cristo a la tierra tendrá que ser entre nubes de gloria y trompetas de arcángeles porque si un carpintero desharrapado y barbudo llega a un consultorio psiquiátrico afirmando ser hijo de Dios, seguramente será inmediatamente inyectado con haloperidol, sino además amarrado y aislado). 

No nos animamos a tocar en la puerta do el letrero arriba fotografiado lucía. Aunque uno de estos días...


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ENLACES:

-  Escuchando Voces (vía Primera Vocal), en el blog Postpsiquiatría.

- Miranda Bastidas CA. Vigencia del delirio místico en la semiología contemporánea. Rev Colomb Psiquiatr. 2004; 33: 172-181.


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lunes, 30 de junio de 2014

Migración como factor de riesgo para la esquizofrenia








Si pensamos en la cantidad de personas que migran de un entorno cultural y geográfico y cultural a otro por las múltiples razones que motivan dicho drástico cambio, a lo largo y ancho de todo el globo, desde inmemoriales tiempos y en mayúsculas cantidades, y si reparamos en la cantidad y variedad de eventos que atraviesa el migrante en su periplo: desde la pérdida de su reducto usual, paisajes, vínculos, lengua, costumbres, con el consiguiente duelo migratorio -pero que abarca más que el síndrome de Ulises-, además de que el mismo migrante debe luego enfrentarse a vivencias de discriminación, segregación, postergación social y económica y exclusión y desadaptación, no cabe duda que estaremos de acuerdo en que el proceso migratorio constituye uno de los eventos más complejos para la adaptación del ser humano en su historia vital.

Acontecimientos así amplios y desafiantes no pueden dejar de impactar en la salud mental de los individuos y de las poblaciones. En ese sentido, creciente bibliografía vincula a los procesos migratorios con el desarrollo de procesos esquizofrénicos. En el Perú, donde más de tres millones de personas han migrado en los últimos lustros, un tema de esta envergadura, no puede ser soslayado.

Desde luego, la complejidad de factores como los enunciados, no puede circunscribirse a niveles sencillos de comprensión. Al contrario, la relevancia de los fenómenos migratorios como factor de riesgo para el desarrollo de esquizofrenia permite ilustrar y resaltar la importancia de los factores psicosociales. Es decir, a manera de un inmenso laboratorio poblacional, las migraciones ofrecen terreno fructuoso para la investigación epidemiológica de los problemas asociados a la esquizofrenia y que se vinculan a la pérdida, la soledad, el desarraigo y la lejanía, además de la pobreza, la extrañeza y el desamparo.



Diagrama que pretende resumir la sumatoria de factores psicosociales involucrados en los procesos migratorios y su desenlace final en el evento neurobiológico gatillo de procesos esquizofrénicos.



En este reporte breve, hemos tratado de resumir algunos puntos de vista sobre la relación entre la esquizofrenia y la migración como factor de riesgo. Aunque no es sencilla una perspectiva preventiva a corto plazo, conocer y reflexionar sobre estos elementos permite hacer hincapié en los fenómenos actuales de  la migración y su impacto potencial en los problemas de salud mental de la población emigrante.



http://www.upch.edu.pe/famed/revista/index.php/RNP/article/view/1750/1711



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ENLACE:

- Cabrera SAS, Cruzado L. Migración como factor de riesgo para la esquizofrenia. Rev Neuropsiquiatr. 2014; 77: 116-122.


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domingo, 29 de junio de 2014

De la longitud de las historias clínicas






Hace poco llegó a mis manos una historia clínica psiquiátrica de numerosos e inabarcables folios: tras leerla, sin embargo, me embargó la sensación de haberme extraviado en una densa maraña de datos acumulados y, deplorablemente, no se alzaba ante mí, clara, rotunda, la imagen del individuo que supuestamente tan dilatado documento pretendía describir. Si bien el autor se había asomado a las nimiedades biográficas del paciente, a sus vericuetos laborales y académicos, a los vínculos establecidos con cada primo y tío de su familia extendida, y no dejaba de mencionar con sus respectivos nombres a las mascotas criadas en la casa, el resultado era más bien discreto y del todo estéril: entre tanto dato irrelevante no asomaba la persona historiada, sino que ella quedaba aplastada por el cúmulo de informaciones anodinas y prolijamente enumeradas.

Pero no acabó allí mi consternación: cual un registro policíaco, el colega que había confeccionado la historia clínica había sido obligado a inscribir, en el frontispicio de su historia, todas las fechas y horas de inicio y fin de cada entrevista efectuada con el fin de elaborar su historia clínica, a manera de prueba para los evaluadores, que valorarían así, con dicha draconiana exigencia, la cantidad de minutos consagrados a dicho fin.

Cuando carcomido por la duda de dónde, en qué institución de germánica disciplina, era dónde se exigían tan minuciosos detalles cuantitativos de la duración de cada entrevista, quise inquirir al autor de dicha historia clínica las señas de ese Olimpo de la formación psiquiátrica, no me fue posible: el pobre yanacona se había marchado apresurado pues en dicha espartana academia le exigían elaborar no menos de 20 historias al mes para aprobar mínimamente su rotación mensual de Psiquiatría.

Así pues, me quedé con este párrafo inútil en el tintero: es de Karl Jaspers (en la parte final de su Allgemeine Psychopathologie) cuando detalla sus puntos de vista para la apreciación de los resultados del examen de los enfermos:

"Cómo debe escribirse la historia clínica, al respecto las opiniones son muy distintas. La exigencia general es que debe ser objetiva. No hay que aportar juicios y conclusiones y categorías sistemáticas, vacías, sino reproducir hechos vivaz y concretamente. Pero como toda descripción de un individuo, si quisiera ser completa, sería una tarea infinita y por tanto insoluble, tiene que tener lugar en la descripción una selección. De una buena historia clínica, realizada con una buena selección, nos surge un caso individual con evidencia e iluminado multilateralmente. De una mala historia clínica tenemos que hacer abstracción, primero, de todo lo accesorio, de todo lo superfluo, lo indiferente, tenemos que eliminar los escombros de las observaciones fútiles, para formarnos laboriosamente un cuadro de todo el resto. La selección es en gran parte todavía cosa del arte personal. Pero es favorecida, con la misma predisposición del examinador, por el estudio consciente de los puntos de vista de la psicopatología. Cuanto más claros son esos puntos de vista, tanto más multilateral se vuelve la historia clínica, mientras que, con puntos de vista confusos, el examinador prolijo se sumerge fácilmente en la mescolanza de lo descriptible y de lo que se puede reproducir, escribe una historia clínica infinita y deja en olvido sin embargo quizá lo psicopatológicamente más esencial. Una buena historia será siempre larga, pero una historia clínica larga no es forzosamente buena. Para aprender a hacer historias clínicas, junto a la práctica, el único camino es: el estudio completo de la psicopatología científica. El psicopatólogo se muestra él mismo en las historias clínicas por él redactadas."

Intuyo que el problema de las historias clínicas viene desde más atrás, de carencias formativas que privan a los colegas del bagaje para describir en términos acabalados a un ser humano: si las mejores descripciones de una persona han sido hechas por los literatos de todos los tiempos y no los hemos frecuentado ni estamos familiarizados con sus páginas... ¿de qué manera un conteo prolijo de minutos o de palabras podrá garantizar que nuestra historia clínica sea eficaz y no un invertebrado acúmulo de datos y minucias de donde no emerja prístina la imagen de un ser humano?



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domingo, 22 de junio de 2014

Algunos versos de poetas suicidas







"Los suicidas son homicidas tímidos"

Cesare Pavese









MONTPARNASSE *


Nunca hay suicidas en el círculo de gente que uno conoce.
Ningún suicidio bien logrado.
Un chino se mata y está muerto,
(siguen depositando su correo en el casillero).
Un muchacho noruego se mata y está muerto,
(nadie sabe adonde se ha ido el otro noruego).
Encuentran a una modelo muerta,
sola en la cama y bien muerta,
(le trajo al guardián la mar de problemas).
Vómitos, clara de huevo, mostaza, jabonaduras y
lavados de estómago salvan a la gente que uno conoce.
Todas las tardes se puede encontrar a la gente que
uno conoce en el café.









ENTIERRO DE MODIGLIANI **


Italianos, franceses, españoles, judíos de Polonia.
Artistas, gendarmes, meretrices, chiquillos, tenderos.
Callejuelas retorcidas, bulevares, cielos y nubes.
Levitas de cocheros, vestidos de seda, trajes de etiqueta, andrajos.

Risas, gritos, silencio, sollozos, peleas.
Gris, rojo, negro, gris, negro azul.

El esqueleto seco del cadáver bajo el haz de las flores que refulgen.
Los sobrevivientes de Espinoza, los videntes, los canijos , los faltos de todo.
Los hijos de las proezas de Villón, los vividores, los delincuentes,
                                                                                       los que escriben poesía.
Las sombras de Chaucer de ojos claros, los adúlteros, las monjas.
El torrente inunda la calle, de la carretera lisa al campo de hojarasca.
El torrente barre a Modigliani del otoño del este mundo.












EL MAL DEL SIGLO ***


                                          el paciente
         —Doctor, un desaliento de la vida
Que en lo íntimo de mí se arraiga y nace,
el mal del siglo . . . el mismo mal de Werther.
De Rolla, de Manfredo y de Leopardi:
Un cansancio de todo, un absoluto
Desprecio de lo humano . . . . un incesante
Renegar de lo vil de la existencia
Digno de mi maestro Schopenhauer,
Un malestar profundo que se aumenta
Con todas las torturas del análisis . . .


                                                 el médico

       — Eso es cuestión de régimen. Camine

De mañanita; duerma largo; báñese;
Beba bien, coma mucho, cuídese mucho;
Lo que tiene usted es hambre...!










EL POEMA DE LA PELOTA ****


¿Qué será hoy del chico que perdió su pelota?
¿Qué, qué puede hacer?. Yo lo vi
Rebotándola feliz por la calle, y luego
Feliz... ¡Allí va, en el agua!
De nada vale decir: "Oh, hay otras pelotas",
Una honda pena sacude, aprieta al chico
Cuando se detiene rígido, tembloroso, mirando a lo largo
De todos sus jóvenes días el puerto donde
Desapareció su pelota. No me entrometería con él.
Ni diez centavos ni otra pelota tienen valor. Ahora
Él siente la primera responsabilidad
En un mundo de posesiones. La gente se adueña de pelotas,
Las pelotas siempre se perderán, muchachito.
Y nadie vuelve a comprar una pelota. El dinero es exterior.
El está aprendiendo, tan lejos de sus desesperados ojos.
La epistemología de lo perdido, cómo ponerse de pie
Sabiendo lo que cada hombre debe saber algún día,
Y lo que la mayoría sabe desde hace tiempo, cómo ponerse de pie.
Y gradualmente la luz vuelve a la calle.
Se oye un silbato, la pelota se pierde de vista.
Pronto una parte de mi explotará en el profundo y oscuro
Piso del puerto... Estoy en todas partes.
Sufro y me muevo, mi mente y mi corazón se mueven;
Con todo lo que me mueve, debajo del agua o silbando,
No soy un muchachito.









EPITAFIO PARA MI TUMBA *****



Aquí descanso yo: dice "Alfonsina"
el epitafio claro al que se inclina.

Aquí descanso yo, y en este pozo
pues que no siento, me solazo y gozo.

Los turbios ojos muertos ya no giran
los labios desgranados, no suspiran.

Duermo mi sueño eterno a pierna suelta;
me llaman y no quiero darme vuelta.

El verano mis sueños no madura,
la primavera el pulso no apura.

El corazón no tiembla, salta o late,
fuera estoy de la línea de combate.

¿Qué dice el ave, caminante?
Tradúceme su canto perturbante:

"Nace la luna nueva, el mar perfuma,
los cuerpos bellos báñanse de espuma."

Va junto al mar un hombre que en la boca
lleva una abeja libadora y loca:

Bajo la blanda tela el torso quiere
el otro torso que palpita y muere.

Los marineros sueñan en las proas,
cantan muchachas desde las canoas,

Zarpan los buques y en sus claras cuevas,
los hombres parten hacia tierras nuevas.

La mujer que en el suelo está dormida
y en su epitafio ríe la vida,

como es mujer grabó en su sepultura
una mentira aún: la de su hartura".








* ERNEST HEMINGWAY.- (EEUU, 1899-1961). Aunque su principal producción fue la narrativa, y logró un sitial de primer orden en la literatura del siglo XX, tuvo inspiración también para la lírica. En su familia han habido varios suicidas y él mismo padeció de psicosis maniaco depresiva.

** NOE STERN.- Nació en Lituania, 1912 . A los dieciseis años emigró a los Estados Unidos. Se graduó brillantemente en Harvard:. Hizo la guerra. Hoy está casi olvidado. Totalmente deprimido se suicidó en 1960.

*** JOSÉ ASUNCIÓN SILVA.- (Colombia, 1865-1896). Perteneció a una familia acaudalada. Guapo. fino, muy inteligente, viaja a los 18 años a Europa y aspira allí el alba el decadentismo. Trae de vuelta una maleta llena de corbatas exuberantes y de libros: Wilde, Verlaine, Schopenhauer, Fichte, D'Annunzio, Nietzsche; es decir, la flora de la exquisitez, la duda y el pesimismo. Silva fue un esteta en todo sentido y, en cierto modo, se adelantó al modernismo . La muerte de su hermana y el hundimiento financiero familiar lo golpearon espiritualmente. Una noche fue donde su médico y hace que le dibuje en la camisa el lugar exacto del corazón. Amaneció con un revólver en la mano. 

**** JOHN BERRYMAN.- (EEUU, 1914 - 1972) Poeta de los más relevantes de su patria y de la lengua inglesa. Su padre se suicidó a los 10 años y él fue quien hizo hallazgo del cadáver, terrible imagen que lo marcó en delante. Débil y valetudinario, remojó en alcohol muchos años pesarosos de su vida y en las mañanas recogía entre la resaca, sus versos. Su última cogorza acabó desde lo alto de las barandas de un puente.

***** ALFONSINA STORNI.- (Suiza, 1892 - Argentina, 1938) Brillante precursora de la poesía feminista del siglo XX. Tuvo una vida inquieta, jalonada de diversos embates: el cáncer de seno fue el penúltimo de ellos. El mar al que se lanzó, el último.



Los textos han sido tomados de Vendrá la muerte y tendrá tus ojos- 33 poetas suicidas. Antología de Luis La Hoz. Lima, 1989. (Accesible en Scribd).


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martes, 10 de junio de 2014

La duda y la certeza





(Fuente)





"No la duda, es la certeza lo que hace loco...."


F. Nietzsche. Ecce homo.
(Citado en JM Álvarez. 
La invención de las 
enfermedades mentales. 2008. p. 512.)






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